viernes, 17 marzo 2006

Ahora por el título!

He sobrevivido.

Mi defensa fue un éxito. Nunca pensé que sería de este modo.

Pero déjenme relatarles cómo fue:

Primero, el preparativo: acomodar el salón; adecuar el aparato de video beam, para exponer las diapositivas electrónicas; orinar; esperar al tutor (que venía en camino) y a mi madre (que anunció que venía...). El público sólo esperaba a mis jurados.

Los jurados. Ni siquiera sabía quiénes eran. No lo quise saber, pues me iba a dar más nervios. Menos mal.

Según el reglamento de la universidad, el tutor y dos profesores conforman el jurado. Cuando los vi entrar, no me dio miedo, me dio terror: eran una ingeniero en sistemas, que vino expresamente de la Facultad de Ingeniería para examinar el aspecto técnico del trabajo, y... nada menos que el Decano de la Facultad de Derecho...

Bueno, ya no podía hacer nada: se levanta el telón, que empiece el show.

Media hora, que me resultó muy fluida, donde expuse mis ideas, firme y claramente. Luego, las preguntas. Curioso, pero no hubo tantas como esperé, sobre todo del Decano.

Los mayores nervios no son en la exposición, no. Mucho menos en las preguntas. Tampoco. El verdadero temor viene cuando el Presidente del Jurado se levanta y me dice: "Bachiller, retírese del aula, que el Jurado procederá a deliberar su calificación".

Quince minutos de angustia.

Luego, la puerta se abre. Se rompe el sacro silencio: "Bachiller".

Paso al salón. Me mantengo en pie por efecto de una misteriosa gravedad.

"El Jurado Calificador ha decidido imponerle a su Trabajo Especial de Grado una calificación definitiva de veinte puntos" (antes debí aclarar que la escala de notas en Venezuela es del 1 al 20).

"Felicidades, Abogado".

Me oí balbucear un "gracias, Doctor", y agradecer al resto del jurado.

Luego vino una pequeña celebración en casa, con vino y demás pasapalos.

Bueno, ahora falta el título...

sábado, 11 marzo 2006

Trabajo de Grado (II Parte: la defensa)

Estoy algo nervioso.

Este lunes va a ser un día crucial en mi vida.

La defensa del trabajo de grado. Defender con uñas y dientes el tema que escogí para finalizar mis estudios de abogado.

Coño...

Al momento de entregar mi trabajo en la universidad, nunca había tenido la certeza de que estaba terminando un trabajo titánico. Y que me sentía orgulloso de ello. Claro, después de haber averiguado hasta debajo de las piedras buscando información sobre algo que no tiene demasiada literatura, básicamente extranjera, gastar que jode en Internet (esto me pasa por no tener computadora en casa, y la vengo a tener cuando terminé el trabajo...) y muchas noches de desvelo. Sin contar con las ojeras que tengo y los kilos que gané, porque tengo la malsana costumbre de comer de más cuando estoy en esos "trances".

Cuando entregué el trabajo, mi tutor sólo me dijo unas palabras que hasta ahora me tienen en alto: "Confío en usted".

Entre orgulloso y nervioso, me dejó.

Cuando pase este huracán, les cuento cómo me fue.

jueves, 24 noviembre 2005

Trabajo de grado

Terminados mis estudios de licenciatura, ahora viene la mayor traba: un trabajo especial de grado sobre un tema jurídico.

Dios.

No conforme con partirme el c...uello CINCO años en busca de un título universitario, la unviersidad viene y me jode con este requisito. ¿No les basta que haya sacrificado mi vida social, mis placeres (¿cuáles?), un poco mi familia y tener que sortear el hecho de llegar de noche a mi casa, con ladrones y vagabundos errando en esta caótica y sabrosa ciudad de Caracas? Por lo visto, NO.

Ah, claro, como ellos ya están graduados desde hace siglos... y tienen auto, para colmo de males... yo todavía soy, literalmente, ciudadano de a pie. Me conozco la ciudad a punta de caminarla varias veces y me precio de ello.

Pero bueno, ya tengo el título del trabajo. Incluso, me pasé casi cuatro meses (con la ayuda de un profesor de metodología) en elaborar un anteproyecto. Me tardé ese tiempo porque estaba puliendo mi material, gracias a Dios en mi trabajo existe una excelente biblioteca (y no digamos la bibliotecóloga...).

Dicen que hoy me designan el tutor académico, el que de verdad le va a dar peso a mi trabajo. Tengo que ir a la U a averiguar quién es.

Y a rezar que sea bueno.

miércoles, 23 noviembre 2005

De rumbas, cateterismos y otras especies

Estos últimos días han sido una mezcla de cosas extrañas. Al menos, para mí.

El viernes, como ya había anunciado, culminaba mis estudios de licenciatura. Improvisamos una reunión en el apartamento de una compañera, y todo iba muy bien. Compramos nuestras respectivas provisiones: cervezas, unos Johnnie Walker (un abogado tiene que acostumbrarse a lo mejor...), y pasapalos. No me quejo: la pasamos bien, aunque no bailamos... el equipo de sonido estaba descompuesto, y los supuestos cantantes desafinaban una barbaridad.

Sábado: un día de películas, descanso... y ver perder al Real Madrid (o Real Mierdrid, como me ha dado por llamarlo) nada menos que frente al Barcelona... seamos justos, jugaron bien, el público les aplaudió (EN MADRID!!!) y pasearon a un Mierdrid de lástima.

Domingo. ¿Saben cuánto tiempo tenía sin un verdadero descanso en mi casa? Mucho. Y fue un día de ésos donde no te provoca hacer absolutamente NADA, y tienes todas las facilidades para hacerlo. Lástima que sólo puedo ver canales nacionales (deprimente, pero ¿qué le vamos a hacer?)

Lunes. Trabajo, dulce trabajo (estoy desvariando, ¿verdad?)

Hoy. Llevé a mis abuelos al hospital, a mi viejo le practicaron un cateterismo. Cuando me lo mencionaron, no tenía ni la más p...eregrina idea de eso. Pero cuando me mostraron el equipo (tres pedazos de cables de metro y medio cada uno, con un aparataje que pareciera que a mi abuelo lo iban a transformar en el "viejo biónico") y me explicaron el procedimiento... sinceramente vi mi vida en retrospectiva y casi lloro. ¿Cómo se las iban a arreglar para meterle todos esos cables a mi pobre viejito DESDE LA PIERNA HASTA EL CORAZÓN? Bueno, al menos ya salió de eso...

Y aquí estoy, desde la otra orilla de la vida, tratando de recuperarme del estigma...

viernes, 18 noviembre 2005

Viernes de exámen, rumba y fiesta

Viernes. Generalmente es un día de fiestas.

Llámese como lo llamen: viernes agrario, viernes de aroma, viernes de zoológico... es un día donde te alegras de escapar de tu trabajo aunque sea por dos días.

Pero este viernes es especial.

Presento el último examen de mis estudios para abogado. Derecho Internacional Privado. Buf. La materia se ve fácil, pero todo depende del muy desgraciado del profesor, espcialista en complicar las cosas fáciles. Al principio del año me las vi muy feas, reprobando el primer examen. Pero luego de una preparación concienzuda ("este tipo no me va a joder de nuevo", pensé), pude aprobar el resto, hasta que logré una cómoda calificación para el examen final. Sin embargo, amntengo mi lema: jamás confíes en un profesor cuando te diga que el exámen será fácil.

Lo mejor vendrá después de terminar el examen. Voy a arrastrar a los panas (y al que se quiera venir) y nos vamos a tomar hasta que el cuerpo aguante. Y si hay conquistas, mejor.

Ya contaré lo sucedido. Esperen noticias mías... que hasta borracho puedo escribir...