miércoles, 27 julio 2005

Despertar

Sábado. Estoy pasando la transición de estar dormido a despierto. Dicen que en ese momento es cuando uno sueña.

Pero yo no sueño esta vez. Sólo quiero despertar.

Quiero despertar en un mundo donde todos nos podamos decir “buenos días” y ser gentilmente correspondidos, como esos madrugadores que siempre nos sacuden positivamente el ánimo. Lástima que esos mismos madrugadores no ejerciten ese don todo el día. O al menos algunos de ellos. Siempre he dicho que los caraqueños somos educados hasta las seis y media de la mañana. Después de esa hora, se olvida todo: la educación, buenas costumbres... sobre todo en una estación del Metro abarrotada de desesperados luchando para entrar al tren. Por eso, quiero despertar en un mundo cortés, donde cada “buenos días” o “muchas gracias” o “por favor” levanten la moral de todos los ciudadanos.

Quiero despertar en una ciudad limpia, sin escombros, cuidada, preservada sobre todo por nosotros mismos. Donde no hayan niños de la calle, donde podamos transitar tranquilos, sin la angustia de ser víctimas del hampa.

Quiero despertar en un país donde quepamos todos. Venezolanos y extranjeros, oficialistas y oposicionistas, orientales y maracuchos, caraquistas y magallaneros... Benito Juárez sabiamente dijo una vez que “la paz es el respeto al derecho ajeno”. ¿Tanto cuesta ponerlo en práctica?

Quiero despertar en un mundo donde las personas vayan con una sonrisa en la cara. Y no como una expresión de burla, sino como un reflejo de la alegría de vivir. Que las caras largas y serias sean para los pocos amargados que queden (o se resistan) al cambio.

Quiero despertar en un mundo donde los diccionarios no admitan la palabra “guerra”, por no existir su significado. Nosotros debemos hacer desaparecer la guerra, y no que la guerra nos desaparezca a nosotros.

Quiero despertar en un mundo donde todos digan la verdad. Por ella murió Cristo, dicen. Quiero que no nos engañen más. Que los gobernantes no nos mientan, ni que las demás personas nos manipulen con información tergiversada.

Quiero despertar en un mundo donde se sepa apreciar la magnificencia de la naturaleza. Donde no se destruya nuestro medio ambiente. Donde podamos respirar aire sin riesgo de contaminarnos los pulmones.

En resumen, quiero despertar en un mundo distinto.

Despierto, prendo la televisión... y todo sigue igual. La mentira, la contaminación, la guerra, la violencia, la mala educación y la tristeza aún están en el mundo, vigentes hoy más que nunca.

Apago la televisión y decido volver a dormir.

A ver si sueño algo bonito...

A ver si sueño...

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